Londres foto

Lavacolla vapulea a los otros dos aeropuertos gallegos en el mercado entre Galicia y Londres

Las conexiones aéreas a base de talonario no siempre obtienen el éxito esperado y eso es lo que deben pensar tanto el regidor de A Coruña, el popular Carlos Negreira, como el regidor de Vigo, el socialista Abel Caballero. Si a esto se le suma la alta inversión económica que se hace desde dichos ayuntamientos para que las compañías ofrezcan enlaces desde sus aeropuertos, se espera un mínima retorno económico con los turistas que lleguen en dichos vuelos. El problema viene cuando los turistas se cuentan en apenas decenas y los que utilizan los vuelos son únicamente escasos vecinos de dichas ciudades.

Con los datos de pasajeros en la mano, se debería abrir un periodo de reflexión profunda acerca de la necesidad de tener desde los tres aeropuertos gallegos vuelos subvencionados a Londres. En el caso del aeropuerto de Santiago de Compostela con la compañía RYANAIR, en el caso del aeropuerto de A Coruña y Vigo con la compañía VUELING.

Únicamente el vuelo directo entre Santiago y Londres obtiene resultados operativos positivos que lo convierten en rentable y estable durante todo el año frente a los enlaces desde A Coruña o Vigo a la capital británica que incluso con una fuerte subvención de por medio no logran llenar los aviones. Durante el mes de Mayo, la ruta entre el aeropuerto de Lavacolla y el de Londres Stansted obtuvo una ocupación media del 88,5% lo que se traduce en 5.671 pasajeros que han utilizado dicha ruta durante dicho mes. Esto contrasta con los paupérrimos resultados obtenidos por la conexión a Londres pero desde A Coruña que pese a transferir anualmente a la compañía Vueling más de un millón de euros por mantener la ruta a la capital británica, no logra superar el 68% en el mes de Mayo.

El caso más dramático es el del Vigo-Londres que es subvencionado por el Ayuntamiento de Vigo con una suculenta cantidad de dinero público y que durante el pasado mes de Mayo no logró más que un 38,7% de ocupación media transportando únicamente 1.955 pasajeros, de los cuales no llegaban ni a la centena los de nacionalidad inglesa.

En un periodo de recesión económica y donde el gasto público es mirado con lupa, los políticos deben analizar si se pueden seguir permitiendo dispendios económicos como subvencionar vacaciones a algunos vecinos o mantener compañías privadas con vuelos vacíos.

Tags: No tags

5 Respuestas

Deja un comentario