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Fomento pone el ojo en los aeropuertos gallegos y llevará a cabo una fuerte reestructuración

Los aeropuertos gallegos siempre han sido motivo de discusión política debido al fuerte carácter localista que caracteriza a Galicia. Hasta el momento nadie se había atrevido a tomar cartas en el asunto para coordinar las tres instalaciones aeroportuarias de forma clara y concisa y todos los intentos han sido frustrados por falta de una decisión firme.

En un contexto de recesión económica como el que atraviesa España, el Ministerio de Fomento ha elaborado junto con el gestor aeroportuario español, AENA-AEROPUERTOS, un listado de instalaciones repartidas en todo el país que presentan resultados año tras año de pérdidas cuantiosas y cuyo volumen de pasajeros anuales indican su nula rentabilidad. En el caso de Galicia, los aeropuertos bajo el punto de mira son los de A Coruña y Vigo, que año tras año vienen perdiendo pasajeros de forma abultada con caídas mensuales de dos dígitos pese a las suculentas subvenciones que otorgan a diversas compañías aéreas por que operen en sus instalaciones.

La propia ministra de Fomento, Ana Pastor, en una visita en el día de ayer en Santiago de Compostela, declaraba que «en un momento económico como el que atravesamos, no es posible mantener infraestructuras que dificilmente alcanzarán rentabilidad«. Reconocía que tener tres aeropuertos en Galicia en 150km en línea recta, hace que sea difícil alcanzar el umbral de rentabilidad para todos. De este modo, los aeropuerto de A Coruña y Vigo, serán declarados como «aeropuertos básicos«, lo que significa que se reducirán las inversiones estatales en dichos aeródromos así como su estructura y volumen de personal como medida de ahorro. Esto en la práctica supone limitar el uso de dichas instalaciones a aviación general o vuelos privados y alguna conexión puntual de carácter comercial.

Solo el aeropuerto de Santiago de Compostela, Lavacolla, tanto por su volumen de pasajeros como por la importancia de las compañías y rutas con las que cuenta, podría sobrevivir y alcanzar la rentabilidad en términos económicos en los próximos años una vez amortice la deuda que presenta tras la construcción de su nueva terminal de pasajeros. Esto en la práctica supondría el despegue del aeropuerto compostelano al concentrar, todavía más, el grueso de los vuelos comerciales en sus instalaciones, que ya actualmente son utilizadas por casi el 60% del tráfico aéreo de Galicia.

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